Hacia 1954, en la universidad de Glasgow, yo leía Estudio de la historia de Arnold Toynbee, estaba particularmente interesado en el volumen 9, que acababa de aparecer, y que contenía la duodécima y última parte del inmenso libro: Las perspectivas de la civilización occidental.

A lo largo de su estudio, Toynbee había pasado revista a una veintena de civilizaciones conocidas por la humanidad desde sus inicios. En esta última parte, él se centraba en la última etapa de la civilización occidental, a la que llamaba su fase “postmoderna” (creo que es el primero que ha usado ese término) y que había comenzado en 1919; es decir, al final de una guerra que se había conocido como “la guerra para poner fin a todas las guerras”, pero que desde 1954 podíamos llamar simplemente la Primera Guerra Mundial, considerando, después la segunda, la tercera.

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Adulado durante mucho tiempo como figura ideal, héroe literario nacional, luego vilipendiado como un asocial olímpico, Goethe ocupa uno de esos “puestos aparte” en el mapa literario y cultural, donde “otra cosa” fuera de las corrientes y de las tendencias de la época, y en gestación. Lejos de ser un tribunal al que él estaba sometido, al protocolo al cual se plegaba, Weimar fue para Goethe ‒ sobre todo en la segunda mitad de su estadía, después de su viaje por Italia que consistió en un distanciamiento si no en una ruptura ‒ un aislamiento que le permitía una concentración de energías y una apertura mental sui generis.

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En tanto que ‘enamorado de los mapas’ — que él confiesa ser —, Kenneth White organiza sus andanzas partiendo de un misterioso “mapa de Guido” que él mismo fue a consultar a Bruselas. Este documento simboliza en muchas formas la ruta recorrida por el autor. Consultado en una biblioteca, el lugar humanista por excelencia, el mapa del siglo XII es testimonio, al mismo tiempo de la erudición con que la Kenneth White prepara y acompaña a menudo las peregrinaciones, pero también de que el enamorado de los grandes espacios es asimismo un gran ciudadano, que se dirige a la ciudad y al mundo.

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